martes, 5 de agosto de 2025

Pagar Menos Comienza con un Medidor

 Aún existen poblaciones donde las viviendas no cuentan con un medidor de agua potable. En estos casos, los pagos se realizan bajo un esquema de tarifa fija, ya sea determinada por una junta administradora, una asociación local o directamente por la empresa prestadora del servicio.

Esta modalidad puede parecer práctica, pero trae consigo una gran desventaja: desconocer el verdadero consumo de agua. Como consecuencia, muchos usuarios desconocen el sentido real de la frase “consumo justo, pago justo”, que implica pagar únicamente por lo que realmente se ha consumido.

¿Por qué es importante la facturación por consumo medido?

Cuando una vivienda cuenta con un medidor, cada usuario puede verificar cuánta agua consume al mes. Si el consumo aumenta, el cliente podrá investigar si se trata de un sobreuso o una posible fuga interna. Por otro lado, si el consumo es bajo, se reflejará en un menor pago mensual.

En ambos casos, el beneficio es evidente: cada familia paga solo lo que consume.

¿Cómo se fija el precio del agua por metro cúbico?

Para aplicar una facturación por consumo medido, la empresa prestadora debe contar con una estructura tarifaria aprobada por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS). Esta estructura se basa en criterios técnicos, financieros y en las inversiones necesarias para garantizar un servicio eficiente y sostenible.

Todo este proceso se regula a través del Reglamento General de Tarifas, y se formaliza en el costo del metro cúbico (m³) de agua potable que se factura mensualmente.

El respaldo normativo

La obligación de instalar medidores en cada conexión domiciliaria está respaldada por el Texto Único Ordenado del Reglamento de Calidad de la Prestación de los Servicios de Saneamiento, aprobado mediante Resolución del Consejo Directivo N.° 058-2023-SUNASS-CD.

El artículo 8.4 señala:

“Toda conexión domiciliaria de agua potable debe instalarse con su respectivo medidor de consumo, según lo establecido en el artículo 105 del presente reglamento.”

Asimismo, el reglamento establece prohibiciones específicas para los usuarios, como se detalla en el artículo 50, inciso c:

“Los usuarios se encuentran prohibidos de: (…) c. Manipular la caja de la conexión domiciliaria, el medidor y la caja de registro de la conexión de alcantarillado sanitario.”

Estas normas buscan proteger tanto al usuario como a la empresa prestadora, y garantizar un uso responsable y equitativo del servicio.

Dos grandes beneficios del consumo medido

1. Pago justo para todos

El consumo de agua no es el mismo en todas las viviendas. No es comparable el uso de una casa con una familia pequeña, frente al de una vivienda multifamiliar o un negocio que requiere agua constantemente para funcionar.

Contar con un medidor permite pagar de forma justa. Cada quien paga por lo que realmente utiliza.

Además, la empresa prestadora tiene la oportunidad de reducir el número de reclamos por consumos elevados. Pero para lograrlo, debe invertir en educación sanitaria y cultura del agua, desde la niñez hasta instituciones públicas y privadas. Solo así los usuarios entenderán cuánto consumen, por qué pagan lo que pagan y cómo usar el recurso con responsabilidad.

2. Agua para el futuro

Hablar de consumo medido también es hablar de sostenibilidad. Cada día que pasa, el planeta cuenta con menos agua dulce disponible. Las sequías se vuelven más frecuentes y el calentamiento global está reduciendo glaciares y fuentes naturales de agua.


Si el crecimiento poblacional continúa, también lo hará la demanda de agua. Por ello, el uso eficiente del recurso debe ser una prioridad. Técnicamente, esto se traduce en reducir el índice de agua no facturada (ANF). Y socialmente, en fomentar una cultura de valoración del agua.

Mientras más personas midan su consumo, más conciencia habrá sobre el uso racional del recurso. Esto evitará el desperdicio y contribuirá a que las próximas generaciones también tengan acceso a un servicio continuo y de calidad.

Desde una perspectiva ambiental, además, es importante tener en cuenta el crecimiento del sector industrial, que debe estar sujeto a regulaciones nacionales e internacionales. La gestión eficiente del agua no solo debe centrarse en los hogares, sino también en los grandes usuarios.

Reflexionemos

La facturación por consumo medido no solo se trata de pagar menos o más: se trata de justicia, sostenibilidad y responsabilidad.

El beneficio no es únicamente individual ni inmediato. Es una apuesta colectiva por el agua del mañana, por nuestros hijos y por las generaciones que vendrán. Medir hoy es cuidar el futuro.

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