Aún existen poblaciones donde las viviendas no cuentan con un medidor de agua potable. En estos casos, los pagos se realizan bajo un esquema de tarifa fija, ya sea determinada por una junta administradora, una asociación local o directamente por la empresa prestadora del servicio.
Esta modalidad
puede parecer práctica, pero trae consigo una gran desventaja: desconocer el
verdadero consumo de agua. Como consecuencia, muchos usuarios desconocen el
sentido real de la frase “consumo justo, pago justo”, que implica pagar
únicamente por lo que realmente se ha consumido.
¿Por qué es
importante la facturación por consumo medido?
Cuando una vivienda cuenta con un medidor, cada usuario puede verificar cuánta agua consume al mes. Si el consumo aumenta, el cliente podrá investigar si se trata de un sobreuso o una posible fuga interna. Por otro lado, si el consumo es bajo, se reflejará en un menor pago mensual.
En ambos casos,
el beneficio es evidente: cada familia paga solo lo que consume.
¿Cómo se fija
el precio del agua por metro cúbico?
Para aplicar una
facturación por consumo medido, la empresa prestadora debe contar con una
estructura tarifaria aprobada por la Superintendencia Nacional de Servicios de
Saneamiento (SUNASS). Esta estructura se basa en criterios técnicos,
financieros y en las inversiones necesarias para garantizar un servicio
eficiente y sostenible.
Todo este proceso
se regula a través del Reglamento General de Tarifas, y se formaliza en el
costo del metro cúbico (m³) de agua potable que se factura mensualmente.
El respaldo
normativo
La obligación de
instalar medidores en cada conexión domiciliaria está respaldada por el Texto
Único Ordenado del Reglamento de Calidad de la Prestación de los Servicios de
Saneamiento, aprobado mediante Resolución del Consejo Directivo N.°
058-2023-SUNASS-CD.
El artículo 8.4
señala:
“Toda conexión
domiciliaria de agua potable debe instalarse con su respectivo medidor de
consumo, según lo establecido en el artículo 105 del presente reglamento.”
Asimismo, el
reglamento establece prohibiciones específicas para los usuarios, como se
detalla en el artículo 50, inciso c:
“Los usuarios se
encuentran prohibidos de: (…) c. Manipular la caja de la conexión domiciliaria,
el medidor y la caja de registro de la conexión de alcantarillado sanitario.”
Estas normas
buscan proteger tanto al usuario como a la empresa prestadora, y garantizar un
uso responsable y equitativo del servicio.
Dos grandes
beneficios del consumo medido
1. Pago justo
para todos
Contar con un
medidor permite pagar de forma justa. Cada quien paga por lo que realmente
utiliza.
Además, la
empresa prestadora tiene la oportunidad de reducir el número de reclamos por
consumos elevados. Pero para lograrlo, debe invertir en educación sanitaria y
cultura del agua, desde la niñez hasta instituciones públicas y privadas. Solo
así los usuarios entenderán cuánto consumen, por qué pagan lo que pagan y cómo
usar el recurso con responsabilidad.
2. Agua para
el futuro
Hablar de consumo
medido también es hablar de sostenibilidad. Cada día que pasa, el planeta
cuenta con menos agua dulce disponible. Las sequías se vuelven más frecuentes y
el calentamiento global está reduciendo glaciares y fuentes naturales de agua.
Si el crecimiento poblacional continúa, también lo hará la demanda de agua. Por ello, el uso eficiente del recurso debe ser una prioridad. Técnicamente, esto se traduce en reducir el índice de agua no facturada (ANF). Y socialmente, en fomentar una cultura de valoración del agua.
Mientras más
personas midan su consumo, más conciencia habrá sobre el uso racional del
recurso. Esto evitará el desperdicio y contribuirá a que las próximas
generaciones también tengan acceso a un servicio continuo y de calidad.
Desde una
perspectiva ambiental, además, es importante tener en cuenta el crecimiento del
sector industrial, que debe estar sujeto a regulaciones nacionales e
internacionales. La gestión eficiente del agua no solo debe centrarse en los
hogares, sino también en los grandes usuarios.
Reflexionemos
La facturación
por consumo medido no solo se trata de pagar menos o más: se trata de justicia,
sostenibilidad y responsabilidad.
El beneficio no
es únicamente individual ni inmediato. Es una apuesta colectiva por el agua del
mañana, por nuestros hijos y por las generaciones que vendrán. Medir hoy es
cuidar el futuro.




No hay comentarios:
Publicar un comentario