jueves, 14 de agosto de 2025

Promedio Histórico de Consumo: Entre la Norma y la Práctica

El área de medición de consumos en una empresa de agua potable desempeña un papel fundamental para garantizar una facturación mensual precisa. No se trata únicamente de registrar las lecturas de cada medidor de agua; esa lectura es solo el insumo inicial que luego se reflejará en el recibo de pago por el servicio de agua potable.

El análisis de las lecturas recopiladas en cada medidor nos lleva a lo que comúnmente conocemos como “consumo a facturar”. Este se calcula como la diferencia entre la lectura actual y la lectura del mes anterior. A partir de ahí, surge un concepto clave que abordaremos en este artículo: la “diferencia de lectura válida”, definido en el Reglamento de Calidad de la Prestación de los Servicios de Saneamiento.

De acuerdo con dicho reglamento, la diferencia de lectura válida es “la lectura del medidor mensual, siempre que el período entre lecturas no sea menor a veintiocho (28) ni mayor a treinta y dos (32) días calendario”. Es importante notar que la norma no menciona que el volumen calculado a partir de las lecturas válidas deba recibir una calificación adicional. Esto es relevante, ya que estas lecturas válidas se utilizan como base para efectuar el Control de Calidad de la Facturación por Diferencia de Lecturas.

Ahora que comprendemos mejor qué son la lectura válida y el consumo a facturar, pasemos a otro término importante: los consumos atípicos. Según el Reglamento de Calidad, se considera como diferencia de lecturas atípica aquella que supera en más del 100 % el promedio histórico de consumo del usuario y que, además, sea igual o mayor a dos (2) asignaciones de consumo.

A su vez, la norma define el Promedio Histórico de Consumos como “el promedio de las seis (6) últimas diferencias válidas registradas en el período de un (1) año”. Aquí conviene resaltar que no se establece ninguna condición adicional sobre la forma de calcular ese promedio histórico.

En mi experiencia, al calcular el promedio histórico siguiendo literalmente lo estipulado por el Reglamento de Calidad, me he encontrado con diferencias notables frente a los cálculos realizados por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS). En Perú, la facturación de los servicios de agua potable se realiza mensualmente, y cada mes se lleva a cabo un control de calidad de los consumos. Esto implica que, en cada periodo, debemos identificar el origen de las lecturas atípicas, ya que el consumo puede variar por causas específicas o por un cambio real en la actividad del predio.

Sin embargo, en casos de reclamos que llegan al Tribunal de Reclamos de SUNASS, he observado que el promedio histórico calculado por ellos es significativamente diferente al que aplicamos para nuestros clientes. Hasta la fecha, no he encontrado un criterio claro que explique por qué su método difiere del que indica la norma y del que aplico personalmente.

En una ocasión, conversando con un trabajador de una Oficina Descentralizada de la SUNASS, me indicó que, para determinar el promedio, debía calcularse la media de los consumos registrados en un periodo de doce (12) meses, excluyendo los picos más bajos y más altos. Ante esto, le respondí que el Reglamento de Calidad no menciona ningún tipo de ajuste estadístico ni la eliminación de valores extremos.

Desde entonces, he dado mayor relevancia a lo que el reglamento establece de forma textual y al valor de cada consumo en su contexto. Puede que los números no hablen por sí solos, pero cada uno de ellos, cuando se traduce en un importe económico, tiene un significado que merece ser evaluado cuidadosamente y de forma integral.

martes, 5 de agosto de 2025

Pagar Menos Comienza con un Medidor

 Aún existen poblaciones donde las viviendas no cuentan con un medidor de agua potable. En estos casos, los pagos se realizan bajo un esquema de tarifa fija, ya sea determinada por una junta administradora, una asociación local o directamente por la empresa prestadora del servicio.

Esta modalidad puede parecer práctica, pero trae consigo una gran desventaja: desconocer el verdadero consumo de agua. Como consecuencia, muchos usuarios desconocen el sentido real de la frase “consumo justo, pago justo”, que implica pagar únicamente por lo que realmente se ha consumido.

¿Por qué es importante la facturación por consumo medido?

Cuando una vivienda cuenta con un medidor, cada usuario puede verificar cuánta agua consume al mes. Si el consumo aumenta, el cliente podrá investigar si se trata de un sobreuso o una posible fuga interna. Por otro lado, si el consumo es bajo, se reflejará en un menor pago mensual.

En ambos casos, el beneficio es evidente: cada familia paga solo lo que consume.

¿Cómo se fija el precio del agua por metro cúbico?

Para aplicar una facturación por consumo medido, la empresa prestadora debe contar con una estructura tarifaria aprobada por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS). Esta estructura se basa en criterios técnicos, financieros y en las inversiones necesarias para garantizar un servicio eficiente y sostenible.

Todo este proceso se regula a través del Reglamento General de Tarifas, y se formaliza en el costo del metro cúbico (m³) de agua potable que se factura mensualmente.

El respaldo normativo

La obligación de instalar medidores en cada conexión domiciliaria está respaldada por el Texto Único Ordenado del Reglamento de Calidad de la Prestación de los Servicios de Saneamiento, aprobado mediante Resolución del Consejo Directivo N.° 058-2023-SUNASS-CD.

El artículo 8.4 señala:

“Toda conexión domiciliaria de agua potable debe instalarse con su respectivo medidor de consumo, según lo establecido en el artículo 105 del presente reglamento.”

Asimismo, el reglamento establece prohibiciones específicas para los usuarios, como se detalla en el artículo 50, inciso c:

“Los usuarios se encuentran prohibidos de: (…) c. Manipular la caja de la conexión domiciliaria, el medidor y la caja de registro de la conexión de alcantarillado sanitario.”

Estas normas buscan proteger tanto al usuario como a la empresa prestadora, y garantizar un uso responsable y equitativo del servicio.

Dos grandes beneficios del consumo medido

1. Pago justo para todos

El consumo de agua no es el mismo en todas las viviendas. No es comparable el uso de una casa con una familia pequeña, frente al de una vivienda multifamiliar o un negocio que requiere agua constantemente para funcionar.

Contar con un medidor permite pagar de forma justa. Cada quien paga por lo que realmente utiliza.

Además, la empresa prestadora tiene la oportunidad de reducir el número de reclamos por consumos elevados. Pero para lograrlo, debe invertir en educación sanitaria y cultura del agua, desde la niñez hasta instituciones públicas y privadas. Solo así los usuarios entenderán cuánto consumen, por qué pagan lo que pagan y cómo usar el recurso con responsabilidad.

2. Agua para el futuro

Hablar de consumo medido también es hablar de sostenibilidad. Cada día que pasa, el planeta cuenta con menos agua dulce disponible. Las sequías se vuelven más frecuentes y el calentamiento global está reduciendo glaciares y fuentes naturales de agua.


Si el crecimiento poblacional continúa, también lo hará la demanda de agua. Por ello, el uso eficiente del recurso debe ser una prioridad. Técnicamente, esto se traduce en reducir el índice de agua no facturada (ANF). Y socialmente, en fomentar una cultura de valoración del agua.

Mientras más personas midan su consumo, más conciencia habrá sobre el uso racional del recurso. Esto evitará el desperdicio y contribuirá a que las próximas generaciones también tengan acceso a un servicio continuo y de calidad.

Desde una perspectiva ambiental, además, es importante tener en cuenta el crecimiento del sector industrial, que debe estar sujeto a regulaciones nacionales e internacionales. La gestión eficiente del agua no solo debe centrarse en los hogares, sino también en los grandes usuarios.

Reflexionemos

La facturación por consumo medido no solo se trata de pagar menos o más: se trata de justicia, sostenibilidad y responsabilidad.

El beneficio no es únicamente individual ni inmediato. Es una apuesta colectiva por el agua del mañana, por nuestros hijos y por las generaciones que vendrán. Medir hoy es cuidar el futuro.

jueves, 24 de julio de 2025

Lo Que Dicen Tus Gráficos de Consumo (y No Sabías)

Más de una década analizando la evolución de los consumos mensuales de agua potable y atendiendo directamente los reclamos de los clientes me enseñó algo fundamental: el gráfico de barras de tu recibo no es solo un número; es una historia. Cada pico, cada caída, cada mes de consumo "normal" tiene una razón, y entenderla es clave para presentar un reclamo efectivo (¡o incluso evitarlo!).

He visto de todo, desde fugas invisibles que rompen bolsillos hasta medidores "dormidos" que despiertan sorpresas. Comparto contigo los tipos de consumo más comunes que generan reclamos, y cómo puedes identificarlos y entenderlos.

1. Consumo Elevado: El Clásico Dolor de Cabeza

Este es, por lejos, el reclamo más frecuente. Cuando veo un consumo disparado, mi primera reacción es pensar: "Aquí hay algo en casa". La gran mayoría de las veces, un consumo elevado se debe a problemas internos de la vivienda, y sí, la responsabilidad suele recaer en el usuario.

¿Qué lo causa? Principalmente, fugas internas, ya sean visibles (un grifo goteando, una cisterna que no cierra bien) o, las más traicioneras, las no visibles. También puede ser el resultado de un descuido, como una llave abierta por horas o el diafragma del inodoro reseco que provoca un flujo constante pero imperceptible de agua. 

Para convencer al cliente de que el consumo le corresponde, es crucial tener un profundo conocimiento de estas casuísticas. No se trata solo de señalar el problema, sino de explicarlo con empatía, como si te lo estuvieras explicando a ti mismo. 

2. Consumo por Fugas No Visibles: El Enemigo Invisible

Las fugas no visibles son las que generan mayor controversia y frustración. ¿Por qué? Porque no las ves. El agua se dirige directamente al subsuelo, sin dejar rastros de humedad en paredes o pisos. Me he topado con muchísimos casos en viviendas recién construidas, con pisos impecables de baldosa. Imagina decirle a un cliente que, para reparar una fuga, ¡tendrá que romper su flamante piso! 

La evolución del consumo en estos casos es muy característica: una tendencia ascendente constante. Comienza con una pequeña fisura que, con el tiempo, se convierte en una rotura más grande. En algún punto, puede alcanzar una "meseta" de consumo, lo que indica que la tubería está completamente colapsada. 

Afortunadamente, entidades como la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS), a través de su Reglamento de Calidad de la Prestación de los Servicios de Saneamiento, han previsto procedimientos especiales para el tratamiento de las facturas en estos escenarios. Es importante que sepas que existen mecanismos para mitigar el impacto económico. 

3. Consumo por Avería del Medidor (Paralizados): Cuando el Guardián se Duerme

Los medidores de agua potable, como cualquier dispositivo, tienen una vida útil. Generalmente, se estima en unos 5 años o cuando superan los 3,000 metros cúbicos de registro para medidores de media pulgada. Es responsabilidad de la empresa prestadora realizar el mantenimiento y la renovación de estos equipos para asegurar una medición precisa y eficiente. 

Un gráfico de consumo que podría indicar una avería del medidor requiere un análisis muy cuidadoso. A primera vista, puede parecer que el consumo es correcto, pero podría haber interrupciones inusuales. Sin embargo, hay que diferenciarlo de situaciones donde la vivienda no estuvo habitada temporalmente, como unas vacaciones largas. ¡La clave es no sacar conclusiones precipitadas! 

4. Consumo de Tipo "Embalse": Cuando la Naturaleza del Consumo Juega en Contra

A diferencia de los medidores de energía eléctrica que están en las paredes, los medidores de agua potable suelen ubicarse en las veredas, en el frontis de las viviendas. Y aquí viene el desafío: en muchas ciudades, las veredas y pistas no están completamente pavimentadas o presentan irregularidades. Esto significa que las cajas que contienen el medidor pueden llenarse de arena, barro, tierra, agua e incluso basura. 

Estos elementos presentes en el interior de las cajas afectan la visibilidad y duración de la luneta del medidor (que en su mayoría son mecánicos) y puede generar errores en la toma de lectura. Es un escenario frustrante tanto para el cliente como para la empresa.

Atender reclamos por este tipo de consumo es, a menudo, una batalla cuesta arriba. Si bien es responsabilidad de la empresa hacer entender al cliente que el consumo puede ser real, también es crucial que el ente rector (SUNASS) implementen políticas y directivas para abordar estos casos, ya que la falla o responsabilidad, en muchos sentidos, recae en la empresa mediante el personal de lectura o en la falta de mantenimiento constante de cajas. 

5. Consumo por Descuido o Reparación Sin Aviso: El Secreto a Voces

Este tipo de consumo es el más difícil de "socializar" con los clientes. Una subida repentina seguida de una normalización en el consumo es, para quienes atendemos reclamos, el peor de los escenarios. Con la experiencia, uno aprende a identificar las causas más comunes: descuidos o reparaciones de accesorios que, lamentablemente, no es obligación del cliente comunicar a la empresa.

La persuasión y la empatía son tus mejores herramientas aquí. Me permitieron entender lo que los clientes rara vez confiesan: admitir haber dejado el grifo abierto toda la noche o haber roto accidentalmente una tubería y tardar en repararla no es algo que un cliente admita abiertamente. Naturalmente, buscan tener la razón, y por eso presentan el reclamo. 

Si soy honesto, estos son los reclamos que menos me gustaron recibir. 

6. Consumos Acumulados: Una Deuda del Pasado (o del Presente)

La acumulación de consumos suele asociarse a una casuística compartida: puede ser responsabilidad del cliente o de la empresa prestadora.

Cuando es generado por el cliente: Normalmente, se debe a la falta de pago de meses anteriores. De acuerdo con el Reglamento de Calidad, la facturación se suspende, pero el cliente realiza una reconexión ilegal. Esto permite que el medidor siga registrando el volumen consumido, pero no se emiten facturas. Cuando la deuda se paga y se reactiva la facturación, los consumos no facturados se acumulan, resultando en un recibo inusualmente alto. Argumentar con el cliente sobre su responsabilidad, desde una perspectiva de calma y claridad, es clave para una atención pacífica. 

Cuando es responsabilidad de la empresa: Esto ocurre debido a un mal control en las lecturas realizadas por el personal. Por motivos irresponsables, se consignan consumos en cero, y cuando se corrobora que hubo una mala lectura, es algo que no suele verse, ya que la responsabilidad recae completamente en el encargado de procesar los consumos mensuales. También se incluyen aquí los consumos facturados por promedio cuando el medidor tiene un impedimento y no es posible leerlo. Meses después, cuando el impedimento se retira y se realiza la lectura correcta, se genera este tipo de acumulación. 

Existen muchos otros casos, pero, según mi experiencia, estos son los más comunes para quien atiende reclamos. Es importante recordar que la mayoría de las empresas aún realizan las lecturas de medidores con personal humano, no tienen un sistema completamente automatizado. Por lo tanto, es posible que alguna de tus facturas refleje alguno de estos escenarios.

miércoles, 28 de mayo de 2025

Habilidades Directivas en mi desarrollo personal y profesional

Durante mi formación, entendí que las habilidades directivas son mucho más que teoría: son herramientas vivas que toman forma en el día a día de una organización. En especial cuando se integran soluciones digitales que ayudan a mejorar la productividad y el seguimiento de metas. Lo viví al trabajar con equipos muy diversos, desde personas que apenas usaban tecnología hasta otras completamente habituadas a lo digital.

Ese contraste me permitió desarrollar una mirada más empática del liderazgo. No se trata solo de implementar una aplicación o automatizar un proceso, sino de generar confianza en el cambio. Romper con la resistencia natural al uso de nuevas herramientas requiere paciencia, comunicación clara y, sobre todo, acompañamiento.

A medida que incorporábamos sistemas de monitoreo y apps móviles para gestionar objetivos, vi cómo el fortalecimiento de capacidades individuales se traducía en logros colectivos. Fue allí donde entendí que liderar también es formar, adaptar, y dar ejemplo en el uso responsable de la tecnología.

Estas experiencias han marcado mi forma de entender la gestión. Hoy sé que los procesos funcionan mejor cuando quienes los ejecutan se sienten parte del cambio. Y que la transformación digital comienza, muchas veces, por una interacción genuina que despierte compromiso.


Como dijo Albert Einstein: “Dar ejemplo no es la mejor manera de enseñar a los demás, es la única manera.” Una frase que no solo inspira, sino que guía mi manera de liderar cada nuevo reto.



viernes, 23 de mayo de 2025

Reconocimiento a las Buenas Prácticas en Gestión Comercial - EPS EMUSAP ABANCAY SA

Diciembre de 2017 fue un momento muy significativo en mi desarrollo profesional. Asistí al “Acto de Reconocimiento a las Buenas Prácticas en Gestión Comercial en las Empresas Prestadoras de Servicio de Saneamiento”, organizado por el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS). Más allá de ser parte del evento, tuve el privilegio de compartir con los asistentes la práctica que implementamos en la EPS EMUSAP ABANCAY, centrada en la mejora de la gestión comercial. Fue una experiencia que no solo me llenó de orgullo, sino que también reforzó en mí la importancia de compartir aprendizajes reales y replicables dentro del sector público. Ese día comprendí que el impacto de nuestro trabajo va más allá de los resultados internos: también puede inspirar a otros.